La imagen de un huevo montado en la exposición de una galería en el Soho en Buenos Aires fue la inspiración de esta serie llamada “Texturas”. En ella se plasma lo abstracto de una forma sugerente y simple. Esa misma noche tuve un sueño sobre la vida y la muerte. Al día siguiente tuve la necesidad de recrear una imagen fotográfica en la que confluyeran: la forma del huevo, la contención de su fachada envolvente y la energía de su materia en contacto con las partículas del exterior. Esta
convergencia hacia la fotografía abstracta me sedujo, desde el instante en que me sitúa en la perspectiva enigmática de la vida y la muerte, del cuerpo con el todo, en definitiva, del ser y no ser, ocupando un punto de inflexión entre realidad y ensoñación. El resultante es una fotografía que fluyó desde del inconsciente y que da inicio a esta serie que he llamado texturas.



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